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Dispongo qué hacer con mis cenizas

El otro día por teléfono
mi madre volvió a insistirme en que
cuando se muera
no quiere que le hagan ninguna autopsia.
Nada de cortarme en trocitos.

Pero mama, ¿y si te asesinan?
Da igual. Que no investiguen mucho.
Lo justo para rellenar el informe.
Vale. Yo se lo digo a la policía,
tú tranquila.


Después me dijo que, además de no hacerle la autopsia,
lo que quiere es que traigan su cuerpo a Barcelona
para que la entierren con sus padres.
Mi cuerpo que lo traigan en avión. Díselo a los de la póliza.
Insísteles;
con la de años que llevo pagando ‘los muertos’
es lo mínimo.

Cuando colgamos me quedé pensando.
¿Enterrarla con sus padres?
Pero si a los abuelos los incineramos
y después tiramos las cenizas al mar,
en la playa del Prat.

Así que ahora tengo pendiente
preguntarle a mi madre
qué quiere que hagamos con sus cenizas.

Yo no sé qué pedirá ella,
pero yo quiero
que mis cenizas las esparzan
también en la playa.
Sin embargo, las mías que no las tiren al mar.
Las mías que las tiren
en la arena, no muy lejos de la orilla.
Porque de niño,
comía helados debajo de la sombrilla,
esperando a que mi abuelo
se cansara de nadar.

¿Pero y qué hay de Andrea?
¿No deberían enterrarnos juntos?
¿No deberíamos mezclar nuestras cenizas?

Yo creo que no.
Pienso que estaremos de acuerdo
en que después de haber pasado toda la vida juntos
lo justo
es que después
pasemos la muerte
con nuestras respectivas familias.

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