1 Se acababa de abrir una Bud. Se la había servido en una copa fría y había conseguido dotarla de los dos dedos de flequillo de espuma deseables. Cuando hace calor, la cerveza es la mejor bebida del mundo. Ese día estaba destinado a ser un bonito día. Su hijo y el de su mejor amigo, Desmond, estaban echando unas canastas delante de ellos. Este se hallaba sentado en la silla plegable de al lado, en el jardín de Ray, delectándose tanto como él con ese antiquísimo hallazgo bebible que era la cerveza. Antiquísimo, pero solamente bien enfocado a partir del siglo XIX, cuando la refrigeración industrial permitió el reparto de grandes bloques de hielo durante todo el año. —Por mi nevera —dijo Ray. —Venga, y por la mía —respondió Desmond. En una altísima y brumosa montaña del Cáucaso, Prometeo acaba de emitir el primer gruñido del día que no se debe al picotazo del águila de Zeus; le ha dolido que dos amigos de Nueva Inglaterra estén brindando por la domesticación del hielo. El paladar de ...
Estos días he estado teniendo el sueño tan frágil como el de un superhéroe. Lo estoy presintiendo todo. Primero vendrán los informativos retransmitidos desde la luna. Después, como es lógico, llegarán los primeros conciertos lunares con un ligero desajuste en la sincronización de las canciones. Después comenzarán las extracciones: la minería de tierras raras. La materia prima para construir cosas totalmente secundarias. Al final, habrá anillos de pedida con incrustaciones de roca lunar. Prefiero no imaginarme la desesperación del mar cuando comiencen a desmantelar a su amante. Suministros. Recursos. Un gran cadáver estelar recorrido por carritos de golf conducidos por astronautas saqueadores. Tumbadas en sus camas, algunas parejas a punto de casarse sonreirán y harán planes. Uno de los dos estirará una mano y dirá 'mira, la luna'. Mientras, en realidad, ahí fuera la están desmontando con taladros y grúas.