A veces los fantasmas,
no son más
que personas invisibles y enfadadas.
Siempre pensé
que mi padre era una cosa
y yo era otra.
Pero ahora
me pregunto
si no soy solo
un vehículo
para que él regrese.
Lo noto.
Noto a mi padre
a punto de irrumpir en mí.
Empiezo a ser incapaz de sonreír
en las fotos.
Empiezo a tener
esa misma mirada sardónica
de persona
que desafía a la vida
a que se lo quite todo.
El otro día volví a ver
por enésima vez
Terminator 2.
Hay un momento
en que Sarah Connor
le pregunta al Terminator
si sus heridas cicatrizarán.
El Terminator responde que sí
y entonces, con piedad,
con curiosidad infantil,
John le pregunta al Terminator:
'¿Te duele cuando te disparan?'
Y él responde que los disparos
generan datos,
y que los datos
podrían llamarse dolor.
Amazon tiene la irresponsable costumbre
de enseñarme fotos de hace tiempo.
Últimamente no para
de enseñarme fotos con Andrea.
Lo que Amazon no sabe,
es que esas fotos
ni siquiera son fotos
de cuando fuimos felices.
Son fotos
de cuando deberíamos
haber sido felices.
Nunca regreso
a los lugares que duelen
porque no me duelen
los lugares.
Lo que me duele
es esa certeza de saber
que la segunda parte mi vida
será mucho peor que la primera.
¿Qué pasará cuando muera mi madre?
Soy un hijo
sin hijos.
Cuando ella se muera
perderé todo mi tejido familiar.
Mi historia
se convertirá en algo
que solo podré explicarme a mí
hasta que termine
por convertirme
en una persona
enfadada e invisible.
Esta primavera está resultando ser una Semana Santa en donde nadie resucita. Me estoy acordando mucho de lo bueno que era mi padre inventándose las cosas que no sabía. Ese es el ingrediente clave para que un padre te fascine durante toda tu infancia y te defraude durante el resto de tu vida. Mi paternidad es una maravilla sin audiencia. Este es un asunto tan triste como la tristeza que sentía mi abuela cuando alguna vez me veía adelgazar. Con la de cosas que tengo que decir. Con la de cosas que tengo por enseñar y, sin embargo, los ojos cada vez se me van afilando más para solo ver a mis fantasmas. Yo, como todos, fui hijo de gigantes. Mi padre lo sabía todo hasta que no supo nada. A los doce fui consciente de que yo sabía más que él de matemáticas y de que yo comprendía mucho mejor que mi madre el mundo que me rodeaba. Eran gigantes y yo les superé; así que deduje que nunca fueron personas admirables. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si resulta que, en realidad, a mi edad, mis padres sí fueron ...