El otro día
un árbol me sonrió
a través de sus pájaros.
Ya tengo 39 años
y lo más destacable
de esta edad
son los preparativos mentales
que voy haciendo
para despedirme de mi madre.
La muerte de mi madre
no debe pillarme
sin las maletas hechas;
sin el traje limpio y planchado
para asistir a su funeral.
Tengo 39 años y es agradable,
y sorprendentemente bueno,
ver cómo mis amigos
van embarcándose en sus edades
siendo prácticamente los mismos.
Algunos tienen algo menos de pelo.
Otros son más realistas
con el tamaño de sus sueños,
pero esencialmente
todos siguen
siendo ellos
por ahora.
Sé que mi vida
va a ir convirtiéndose en el temor
de vigilar ese 'por ahora'.
Comparar, por ahora, el mundo
con el estado de mi madre.
Pensar en su siguiente cita médica.
Recordar su dolor de rodilla,
urgirme a vivir
en los compases de espera
de mi madre.
No pasa nada.
Esto forma parte del todo.
Voy perdiendo cosas
mientras noto
que por fin tengo
la equipación correcta
para hacer bien las cosas.
Tengo 39 años
y solo puedo dar fe
de que la vida no es buena,
aunque sea hermosa.
Yo solo me como las uvas de Fin de año, porque temo que si no lo hago, ese año muera mi madre. El otro día escuché un podcast en el que un médico hablaba de la cercanía de la inmortalidad. Decía que está a la vuelta de la esquina, para todos, en menos de 30 años. Pero de aquí a 30 años, mi madre, con su nombre de montaña, ya no estará viva. ¿Para qué querría un hijo echar de menos a sus padres de manera interminable? Si nos volviésemos inmortales, ¿se borrarían las líneas de la vida de nuestras manos? Si yo nunca fuera a acabarme, ¿me molestaría en seguir sonriendo a los pájaros del Delta, en señal de tímido agradecimiento por la primavera? Almacenaría tantas memorias a lo largo de los siglos, que me pregunto si mi cerebro no sobreescribiría los recuerdos que tengo de mi abuela cuando me quería. Cuando me besaba en la mejilla y me pedía que tuviera cuidado con los chicles, porque resulta que si un niño se traga un chicle, este se le puede pegar en el corazón. ¿Se puede seguir siendo hu...