Estos días
he estado teniendo el sueño
tan frágil
como el de un superhéroe.
Lo estoy presintiendo todo.
Primero vendrán
los informativos
retransmitidos
desde la luna.
Después, como es lógico,
llegarán
los primeros conciertos lunares
con un ligero desajuste
en la sincronización
de las canciones.
Después comenzarán
las extracciones:
la minería de tierras raras.
La materia prima
para construir
cosas
totalmente secundarias.
Al final,
habrá anillos de pedida
con incrustaciones
de roca lunar.
Prefiero no imaginarme
la desesperación
del mar
cuando comiencen
a desmantelar a su amante.
Suministros. Recursos.
Un gran cadáver estelar
recorrido por carritos de golf
conducidos por astronautas
saqueadores.
Tumbadas
en sus camas,
algunas parejas
a punto de casarse
sonreirán y harán planes.
Uno de los dos
estirará una mano
y dirá
'mira, la luna'.
Mientras, en realidad,
ahí fuera
la están desmontando
con taladros y grúas.
A veces los fantasmas, no son más que personas invisibles y enfadadas. Siempre pensé que mi padre era una cosa y yo era otra. Pero ahora me pregunto si no soy solo un vehículo para que él regrese. Lo noto. Noto a mi padre a punto de irrumpir en mí. Empiezo a ser incapaz de sonreír en las fotos. Empiezo a tener esa misma mirada sardónica de persona que desafía a la vida a que se lo quite todo. El otro día volví a ver por enésima vez Terminator 2. Hay un momento en que Sarah Connor le pregunta al Terminator si sus heridas cicatrizarán. El Terminator responde que sí y entonces, con piedad, con curiosidad infantil, John le pregunta al Terminator: '¿Te duele cuando te disparan?' Y él responde que los disparos generan datos, y que los datos podrían llamarse dolor. Amazon tiene la irresponsable costumbre de enseñarme fotos de hace tiempo. Últimamente no para de enseñarme fotos con Andrea. Lo que Amazon no sabe, es que esas fotos ni siquiera son fotos d...