Ir al contenido principal

Los alsacios

Andrea y yo
todavía estamos en esa etapa
en la que nos estamos mostrando
nuestros mundos el uno al otro.

El otro día fui al supermercado
a comprar cervezas de diferentes marcas.

Quería enseñarle a Andrea
el verdadero valor
que tiene para mí
esa bebida
que me permite reunirme mejor
con mis heridas,
con mi abuelo muerto
y con la valentía
que se necesita
para escribir textos que merezcan la pena.

Le gustó la A.K. DAMM.
Le gustó tanto
que le dio la vuelta a la botella
y empezó a inspeccionar la etiqueta.
En la etiqueta aparece el dibujo de un pájaro (una cigüeña).

-¿Qué pájaro es este, Iván? -me preguntó Andrea,
con la misma voz que ponen los niños
cuando todavía confían en sus padres.

Yo sabía que la etiqueta rezaba algo
de que la cerveza estaba hecha
según un método alsaciano,
así que aplicando un mecanismo de humor
un tanto rudimentario
le dije:

-Eso es un alsacio.

-Pues parece una cigüeña.

-Sí sí, se parecen un montón, la verdad.

-De hecho, ¿cuál es la diferencia?

-Las cigüeñas traen bebés,
los alsacios, en cambio,
traen cervezas.

Andrea se rió con una risa fluorescente, burbujeante.
Una risa de cerveza escapando por la boca.
La risa de los amantes.

Voy a guardar el recuerdo de su risa
en un lugar limpio, fresco y seco
para que me dure mucho tiempo.

Espero que con los años
los alsacios
no se conviertan en una media sonrisa,
en una bandada
de pájaros tristes,
en un cabello de alguien a quien quise
atrapado en una camisa,
en algo que le ocurrió
hace mucho tiempo a mi vida.

Entradas populares de este blog

Sin hijo

Esta primavera está resultando ser una Semana Santa en donde nadie resucita. Me estoy acordando mucho de lo bueno que era mi padre inventándose las cosas que no sabía. Ese es el ingrediente clave para que un padre te fascine durante toda tu infancia y te defraude durante el resto de tu vida. Mi paternidad es una maravilla sin audiencia. Este es un asunto tan triste como la tristeza que sentía mi abuela cuando alguna vez me veía adelgazar. Con la de cosas que tengo que decir. Con la de cosas que tengo por enseñar y, sin embargo, los ojos cada vez se me van afilando más para solo ver a mis fantasmas. Yo, como todos, fui hijo de gigantes. Mi padre lo sabía todo hasta que no supo nada. A los doce fui consciente de que yo sabía más que él de matemáticas y de que yo comprendía mucho mejor que mi madre el mundo que me rodeaba. Eran gigantes y yo les superé; así que deduje que nunca fueron personas admirables. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si resulta que, en realidad, a mi edad, mis padres sí fueron ...

Inmortal

Yo solo me como las uvas de Fin de año, porque temo que si no lo hago, ese año muera mi madre. El otro día escuché un podcast en el que un médico hablaba de la cercanía de la inmortalidad. Decía que está a la vuelta de la esquina, para todos, en menos de 30 años. Pero de aquí a 30 años, mi madre, con su nombre de montaña, ya no estará viva. ¿Para qué querría un hijo echar de menos a sus padres de manera interminable? Si nos volviésemos inmortales, ¿se borrarían las líneas de la vida de nuestras manos? Si yo nunca fuera a acabarme, ¿me molestaría en seguir sonriendo a los pájaros del Delta, en señal de tímido agradecimiento por la primavera? Almacenaría tantas memorias a lo largo de los siglos, que me pregunto si mi cerebro no sobreescribiría los recuerdos que tengo de mi abuela cuando me quería. Cuando me besaba en la mejilla y me pedía que tuviera cuidado con los chicles, porque resulta que si un niño se traga un chicle, este se le puede pegar en el corazón. ¿Se puede seguir siendo hu...

Los datos podrían llamarse dolor

A veces los fantasmas, no son más que personas invisibles y enfadadas. Siempre pensé que mi padre era una cosa y yo era otra. Pero ahora me pregunto  si no soy solo  un vehículo  para que él regrese. Lo noto. Noto a mi padre a punto de irrumpir en mí. Empiezo a ser incapaz de sonreír en las fotos. Empiezo a tener  esa misma mirada sardónica de persona que desafía a la vida a que se lo quite todo. El otro día volví a ver por enésima vez Terminator 2. Hay un momento en que Sarah Connor  le pregunta al Terminator si sus heridas cicatrizarán. El Terminator responde que sí y entonces, con piedad, con curiosidad infantil,  John le pregunta al Terminator: '¿Te duele cuando te disparan?' Y él responde que los disparos generan datos, y que los datos podrían llamarse dolor. Amazon tiene la irresponsable costumbre de enseñarme fotos de hace tiempo. Últimamente no para  de enseñarme fotos con Andrea. Lo que Amazon no sabe, es que esas fotos ni siquiera son fotos d...