Ir al contenido principal

Hijo de padres divorciados

Yo soy hijo de padres divorciados.
De esos
que te quieren
pero no se quieren.
O más bien diría,
de esos
que no te odian,
pero se odian.

Yo he escrito cartas
a los Reyes Magos
pidiéndoles como regalo
que mis padres
no se divorciaran.

He mantenido con Dios
más diálogos pidiéndole que mis padres
no se pelearan,
que pidiéndole que este o aquel dolor
no resultara ser ningún cáncer.

Recuerdo a mis abuelos
viniendo a las tantas
a buscarme a casa
para llevarme con ellos
mientras mis padres se insultaban.

Tengo millones
de postales mentales
de esos viajes en mitad de la noche:
mi abuela me cogía de una mano
y mi abuelo me cogía de la otra,
sus alianzas
refulgían a mi alrededor
con la luz de las farolas.
Yo caminaba extasiado,
saliendo del asombro de haber visto a mis padres
convertidos en dos animales
que solo querían romperse el corazón.

Cuando por fin llegábamos a su casa,
mis abuelos hacían siempre lo mismo:
mi abuelo me daba uno de sus pijamas
y mi abuela me preparaba la cama.

Al rato, después de acostarme,
mi abuelo me gritaba:

IVANETE,

¡QUE!

QUE BUENAS NOCHES, SI DIOS QUIERE.

BUENAS NOCHES YAYO,
BUENAS NOCHES YAYA, SI DIOS QUIERE.

Y SI NO QUIERE TAMBIEN, CONCHO
sentenciaba mi abuelo jactanciosamente.

Y los tres nos reíamos a carcajadas
mientras se cerraba el telón
de muchas
de las tragicomedias de mi infancia.

Entradas populares de este blog

Los datos podrían llamarse dolor

A veces los fantasmas, no son más que personas invisibles y enfadadas. Siempre pensé que mi padre era una cosa y yo era otra. Pero ahora me pregunto  si no soy solo  un vehículo  para que él regrese. Lo noto. Noto a mi padre a punto de irrumpir en mí. Empiezo a ser incapaz de sonreír en las fotos. Empiezo a tener  esa misma mirada sardónica de persona que desafía a la vida a que se lo quite todo. El otro día volví a ver por enésima vez Terminator 2. Hay un momento en que Sarah Connor  le pregunta al Terminator si sus heridas cicatrizarán. El Terminator responde que sí y entonces, con piedad, con curiosidad infantil,  John le pregunta al Terminator: '¿Te duele cuando te disparan?' Y él responde que los disparos generan datos, y que los datos podrían llamarse dolor. Amazon tiene la irresponsable costumbre de enseñarme fotos de hace tiempo. Últimamente no para  de enseñarme fotos con Andrea. Lo que Amazon no sabe, es que esas fotos ni siquiera son fotos d...

Sin hijo

Esta primavera está resultando ser una Semana Santa en donde nadie resucita. Me estoy acordando mucho de lo bueno que era mi padre inventándose las cosas que no sabía. Ese es el ingrediente clave para que un padre te fascine durante toda tu infancia y te defraude durante el resto de tu vida. Mi paternidad es una maravilla sin audiencia. Este es un asunto tan triste como la tristeza que sentía mi abuela cuando alguna vez me veía adelgazar. Con la de cosas que tengo que decir. Con la de cosas que tengo por enseñar y, sin embargo, los ojos cada vez se me van afilando más para solo ver a mis fantasmas. Yo, como todos, fui hijo de gigantes. Mi padre lo sabía todo hasta que no supo nada. A los doce fui consciente de que yo sabía más que él de matemáticas y de que yo comprendía mucho mejor que mi madre el mundo que me rodeaba. Eran gigantes y yo les superé; así que deduje que nunca fueron personas admirables. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si resulta que, en realidad, a mi edad, mis padres sí fueron ...

Mis fantasmas

¿Qué culpa tengo yo de que mi casa se parezca tanto a mi corazón? Con lo primero con lo que me tropiezo siempre que vuelvo borracho a esta casa es con el ectoplasma de mi padre. Su fantasma mal afeitado, su mirada triste como de 'durante este rodaje sí se maltrataron animales'. Pero luego, enseguida, me acuerdo de que ese hombre me pidió que me separase de Andrea para que así él tuviera un sitio cómodo en donde vivir. En ese momento me pongo casi contento de que ese cabrón esté muerto. Por suerte, después  me topo con los fantasmas de mis abuelos. Se cogen de la mano sentados sobre mi cama y desde allí me sonríen. A veces, mientras me quito las bambas, mi abuelo me repite que los perros tienen que comer hierba para purgarse. Sonrío mientras me pongo el pijama y pienso que yo, igual que los perros, como canciones tristes para purgarme. Cuando ya he pasado por todos mis fantasmas voy a mi habitación, enciendo mi ordenador, y me apresuro a recordarles a Rubén o a Bela que George M...