Ir al contenido principal

Micronovela futurista de terror/humor + análisis

Eres de lo que no hay, le dijo la joven al monstruo de cinco cabezas y tres ojos.

Es una micronovela , y no un microrrelato porque condensa dentro de sí muchas preguntas: ¿Qué relación mantienen la joven y el monstruo? ¿Dónde se encuentran? ¿Si el monstruo quiere hacerle daño, podría ella permitirse la frivolidad de hacerle un juego de palabras así? ¿Y entonces? ¿Es una historia de amistad? Pero, de ser así, la escueta descripción del monstruo intenta presentárnoslo como algo decididamente terrorífico; tiene múltiples cabezas, lo cual, metafóricamente, indica inestabilidad psíquica. Además, solo tiene tres ojos para cinco cabezas: hay, como poco, dos cabezas ciegas, lo que plantea una dicotomía entre visión (saber lo que se hace) y ceguera (no saber lo que se hace).

Analicemos ahora un poco el personaje femenino de esta micronovela: si aceptamos que el monstruo es terrorífico (y lo es, teniendo en cuenta no solo los cánones occidentales), ¿cómo es que la chica puede ser tan cínica como para lanzarle a la cara (a las caras) ese juego de palabras al monstruo? ¿Es una chica inteligente, independiente y emancipada que ha logrado empoderarse? Pero, por otro lado, ¿no es demasiado joven para que las lecturas, las experiencias, la educación  -o cualquier otro canal- hayan podido penetrarla? Si parece poco probable que una chica tan joven (parece que menor de 30 años) haya podido realizarse escapando al yugo del patriarcado, entonces... ¿Estamos ante un cuento ambientado en el futuro? ¿Un futuro en donde el feminismo, por suerte, esté más asentado y las mujeres (y los hombres) no tengan que esforzarse por llegar hasta él, sino que este sea la tónica imperante?

Entradas populares de este blog

Los datos podrían llamarse dolor

A veces los fantasmas, no son más que personas invisibles y enfadadas. Siempre pensé que mi padre era una cosa y yo era otra. Pero ahora me pregunto  si no soy solo  un vehículo  para que él regrese. Lo noto. Noto a mi padre a punto de irrumpir en mí. Empiezo a ser incapaz de sonreír en las fotos. Empiezo a tener  esa misma mirada sardónica de persona que desafía a la vida a que se lo quite todo. El otro día volví a ver por enésima vez Terminator 2. Hay un momento en que Sarah Connor  le pregunta al Terminator si sus heridas cicatrizarán. El Terminator responde que sí y entonces, con piedad, con curiosidad infantil,  John le pregunta al Terminator: '¿Te duele cuando te disparan?' Y él responde que los disparos generan datos, y que los datos podrían llamarse dolor. Amazon tiene la irresponsable costumbre de enseñarme fotos de hace tiempo. Últimamente no para  de enseñarme fotos con Andrea. Lo que Amazon no sabe, es que esas fotos ni siquiera son fotos d...

Sin hijo

Esta primavera está resultando ser una Semana Santa en donde nadie resucita. Me estoy acordando mucho de lo bueno que era mi padre inventándose las cosas que no sabía. Ese es el ingrediente clave para que un padre te fascine durante toda tu infancia y te defraude durante el resto de tu vida. Mi paternidad es una maravilla sin audiencia. Este es un asunto tan triste como la tristeza que sentía mi abuela cuando alguna vez me veía adelgazar. Con la de cosas que tengo que decir. Con la de cosas que tengo por enseñar y, sin embargo, los ojos cada vez se me van afilando más para solo ver a mis fantasmas. Yo, como todos, fui hijo de gigantes. Mi padre lo sabía todo hasta que no supo nada. A los doce fui consciente de que yo sabía más que él de matemáticas y de que yo comprendía mucho mejor que mi madre el mundo que me rodeaba. Eran gigantes y yo les superé; así que deduje que nunca fueron personas admirables. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si resulta que, en realidad, a mi edad, mis padres sí fueron ...

Mis fantasmas

¿Qué culpa tengo yo de que mi casa se parezca tanto a mi corazón? Con lo primero con lo que me tropiezo siempre que vuelvo borracho a esta casa es con el ectoplasma de mi padre. Su fantasma mal afeitado, su mirada triste como de 'durante este rodaje sí se maltrataron animales'. Pero luego, enseguida, me acuerdo de que ese hombre me pidió que me separase de Andrea para que así él tuviera un sitio cómodo en donde vivir. En ese momento me pongo casi contento de que ese cabrón esté muerto. Por suerte, después  me topo con los fantasmas de mis abuelos. Se cogen de la mano sentados sobre mi cama y desde allí me sonríen. A veces, mientras me quito las bambas, mi abuelo me repite que los perros tienen que comer hierba para purgarse. Sonrío mientras me pongo el pijama y pienso que yo, igual que los perros, como canciones tristes para purgarme. Cuando ya he pasado por todos mis fantasmas voy a mi habitación, enciendo mi ordenador, y me apresuro a recordarles a Rubén o a Bela que George M...