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Nunca recitéis mis poemas

Recuerdo que cuando hacía la carrera
mis amigos
me invitan a recitales de poesía.

Vente.
Seremos poquitos.
Es en una librería
muy cuca,
y además
vendrán otros poetas.


No asistí con ellos nunca
a ningún recital.
Ni nunca di mi brazo a torcer
leyendo en voz alta mis poemas.

Pienso que recitar poesía
es como subir una foto de comida
a Instagram.

En cambio,
quedarte en casa leyendo,
con la poesía a solas,
es como llenar una cuchara con comida
y llevártela
a la boca.