Ir al contenido principal

La pasta

A principios de cada mes,
justo después de que mi madre
ya se hubiera marchado a la cama,
mi padre sacaba uno de esos abultados sobres
de papel de estraza
que su jefe usaba
para pagarle su sueldo de camarero.

Entonces se ponía a hacer montoncitos con los billetes
y a bisbisear especulaciones:
ropa para esta gente (refiriéndose a mi madre y a mí),
la comida,
la cerveza,
la luz y el agua.

Parecía un loco jugando al solitario.
Si por casualidad yo estaba despierto
me llamaba
y con voz fanfarrona
intentaba instruirme para el día de mañana:
¿Lo ves? Así se organiza la pasta.
Haces montoncitos con los gastos.
Y lo que sobra
lo escondes para imprevistos.

Entonces envolvía los fajos de billetes
en papel de aluminio
hasta convertirlos
en lingotes robóticos
que iba escondiendo por toda la casa.

Finalmente, cogía el fajo de billetes
para los imprevistos,
levantaba algún mueble muy pesado,
que ni mi madre ni yo podríamos nunca levantar,
y escondía el dinero debajo.
¿Lo ves? Está aquí. Ahora ya lo sabes. 

Lo coges si pasa algo.

Mi padre sonreía
mientras hacía esos montoncitos de dinero.
El dinero era su única forma de soñar,
su único método para untar la vida
en las rebanadas del futuro.

Entradas populares de este blog

Los datos podrían llamarse dolor

A veces los fantasmas, no son más que personas invisibles y enfadadas. Siempre pensé que mi padre era una cosa y yo era otra. Pero ahora me pregunto  si no soy solo  un vehículo  para que él regrese. Lo noto. Noto a mi padre a punto de irrumpir en mí. Empiezo a ser incapaz de sonreír en las fotos. Empiezo a tener  esa misma mirada sardónica de persona que desafía a la vida a que se lo quite todo. El otro día volví a ver por enésima vez Terminator 2. Hay un momento en que Sarah Connor  le pregunta al Terminator si sus heridas cicatrizarán. El Terminator responde que sí y entonces, con piedad, con curiosidad infantil,  John le pregunta al Terminator: '¿Te duele cuando te disparan?' Y él responde que los disparos generan datos, y que los datos podrían llamarse dolor. Amazon tiene la irresponsable costumbre de enseñarme fotos de hace tiempo. Últimamente no para  de enseñarme fotos con Andrea. Lo que Amazon no sabe, es que esas fotos ni siquiera son fotos d...

Mis fantasmas

¿Qué culpa tengo yo de que mi casa se parezca tanto a mi corazón? Con lo primero con lo que me tropiezo siempre que vuelvo borracho a esta casa es con el ectoplasma de mi padre. Su fantasma mal afeitado, su mirada triste como de 'durante este rodaje sí se maltrataron animales'. Pero luego, enseguida, me acuerdo de que ese hombre me pidió que me separase de Andrea para que así él tuviera un sitio cómodo en donde vivir. En ese momento me pongo casi contento de que ese cabrón esté muerto. Por suerte, después  me topo con los fantasmas de mis abuelos. Se cogen de la mano sentados sobre mi cama y desde allí me sonríen. A veces, mientras me quito las bambas, mi abuelo me repite que los perros tienen que comer hierba para purgarse. Sonrío mientras me pongo el pijama y pienso que yo, igual que los perros, como canciones tristes para purgarme. Cuando ya he pasado por todos mis fantasmas voy a mi habitación, enciendo mi ordenador, y me apresuro a recordarles a Rubén o a Bela que George M...

Artemis

Estos días he estado teniendo el sueño tan frágil como el de un superhéroe. Lo estoy presintiendo todo. Primero vendrán los informativos retransmitidos desde la luna. Después, como es lógico, llegarán  los primeros conciertos lunares con un ligero desajuste en la sincronización de las canciones. Después comenzarán las extracciones: la minería de tierras raras. La materia prima para construir cosas  totalmente secundarias. Al final,  habrá anillos de pedida con incrustaciones de roca lunar. Prefiero no imaginarme la desesperación del mar cuando comiencen a desmantelar a su amante. Suministros. Recursos. Un gran cadáver estelar recorrido por carritos de golf conducidos por astronautas saqueadores. Tumbadas en sus camas, algunas parejas a punto de casarse sonreirán y harán planes. Uno de los dos estirará una mano y dirá  'mira, la luna'. Mientras, en realidad,  ahí fuera la están desmontando con taladros y grúas.